Sanación Desde El Vientre Materno

Una cosa es leer en los libros, otra que le cuenten los testimonios sobre algún tema y otra llevar 24 años viviendo este Ministerio de Sanación Interior y dando retiros de “Sanación desde el Vientre Materno”

Quería desde el año 2000 escribir “un libro de Sanación Interior” y ahora el Señor Jesús permite que plasme algo de esta experiencia de fe maravillosa que ha hecho tanto bien a muchísimas personas.  Es una experiencia personal de sanación día a día y sanación de tantas personas que se acercan pidiendo oración, pidiendo orientación.

Jesús me ha ido enseñando en los mismos retiros para presentar algo más práctico, más entusiasmante y más sanador.  Les repito muchas veces: “Dios ha hecho las cosas sencillas y nosotros las hemos complicado y se las hemos complicado a los demás”.

En este capítulo desde el Vientre Materno tengo tres momentos:

  1. SANACIÓN DE VACÍOS

En los retiros o Eucaristías les pregunto a los papás, a las mamás ¿Cuántos hijos tienen? ¿A los cuántos días se dieron cuenta que estaban embarazadas?  Unas contestan a los 8, 15, 20 días y la gran mayoría responden: al mes.

¿Uds. se imaginan un mes guardado el bebé en el vientre de la mamá sin que nadie sepa que viene una vida en camino?  Un mes donde sólo Papá Dios sabe de la existencia de una persona humana.  Hay un vacío de amor, un vacío que tarde que temprano lo traiciona a uno y que uno quiere llenar ese vacío con cosas, con personas, con mascotas, con vicios.

Esto es muy fuerte:  UN VACÍO, una ausencia de amor que nos puede bloquear en el futuro y ser la raíz de nuestras malas o erróneas actuaciones.  Decimos que “nadie da lo que no tiene”.  Y si desde el vientre materno no recibí amor entonces esos días o meses de falta de amor, me dejan un “vacío de amor”, que necesitamos llenar y lo llenamos del verdadero amor o de falsos amores que nos siguen dejando el vacío y seguimos mendigando en el mundo el amor verdadero que nos llene ese vacío original.

Si tenemos una calle con huecos ¿qué se hace?  Se tapan con el mismo material con el que se construyó la calle. Pero si le pongo otro material puede que se dañe otra vez o se ve algo de mal gusto, algo feo. Tiene que ser con el mismo material para ser compatible, que dure y que de buen aspecto.

Lo mismo nosotros.  Ese vacío tiene que ser llenado por el material que le corresponde de lo contrario nos va a complicar la vida. Muchas personas al sentir ese vacío lo quieren llenar de:  licor, de sexo, de televisión, ahora de internet o redes sociales, de compras compulsivas, de comida, de mascotas.  Y mientras más colocamos en ese vacío esas cosas o personas más vacíos nos quedamos. Esas personas que toman y toman y toman… quieren llenar el vacío con licor y como no lo llenan quedan más insatisfechas.  Han querido llenar ese vacío con licor y como el licor no es el mismo material del que fue hecha la persona humana sigue cada día peor.  Otros quieren llenar el vacío con dinero y trabajan sólo para tener dinero y mientras más tienen más quieren. Y como el dinero no es el material del que fueron hechos quedan más vacíos, son menos felices y el vacío aumenta.  Otros quieren llenarlo con sexo y mientras más sexo tienen, más vacíos se encuentran.

Ese vacío de amor que llevamos desde el vientre materno nos traiciona, nos hace sufrir y hacemos sufrir a los demás.

Sólo cuando “el amor de Dios” vaya invadiendo nuestros vacíos vamos a tener la paz que tanto anhelamos. Porque fuimos creados por Dios-Amor y el material del que fuimos hechos es “el amor de Dios”. Cuando hacemos la Oración desde el vientre materno y vamos orando: “Gracias Papá Dios por crearme, gracias por mis padres que me engendraron, aunque ellos no saben que vengo en camino.  Papá Dios nadie sabe que vengo en camino. Háblame al corazón diciéndome: “Nadie sabe que tú existes, nadie sabe que ya estás en este mundo y aunque nadie sabe que existes Yo te amo, yo te quiero, yo te estoy formando. Yo te amo tanto que entregué a mi Hijo Jesús para que diera la vida por ti.  Tú tienes un valor divino, tú eres grande, tú eres valioso. En este momento ora y dile:  Gracias Papá Dios, soy tu hijo y tu hijo querido, soy tu hija querida, gracias por amarme tanto.  Habla en este momento con Dios Nuestro Padre y deja que el Espíritu Santo actúe con libertad. Y así seguimos en silencio un momento en oración donde ese bebé, que soy yo, va recibiendo el amor que tanto anhelaba y no sabía cómo conseguirlo.  Ahora ya sé dónde acudir.  Gracias Papá Dios, te amo, gracias. Gracias por llegar a la raíz de todos los males, heridas, bloqueos, gracias por crearme por amor y para amar.  Digámosle: “Lléname de tu amor para amar al estilo tuyo, gracias”

Es un momento emocionante porque se está llegando a la raíz de todos los males: “Le comienzas a poner cimiento a la casa de tu historia, de tu vida”. Qué experiencia más maravillosa y más reconfortante.  Gracias Papá Dios.

¿Cómo hemos podido vivir tantos años con ese vacío?  ¿Por qué hemos sufrido tanto y hemos hecho sufrir a los demás? Pero qué emocionante es ver a las personas después de un retiro o de una oración “de sanación desde el vientre materno” con tanta paz. Es la sanación y la liberación de tantas cadenas o ataduras que llevábamos sin saberlo. Es un momento grande, de libertad grande, de la verdadera paz que va a contagiar a la familia, en el trabajo y por donde me desenvuelvo y laboro.  Qué precioso.  Qué regalo más lindo de Papá Dios.  Gracias Papá Dios por este momento de gracia, de tu amor para llenar “los vacíos de amor” que llevaba desde que fui concebido.  Gracias Jesús, gracias.

Hay que vivirlo para disfrutarlo, para adquirir el equilibrio que siempre queremos y no sabemos la raíz de los males. ¡Cuánto desequilibrio, cuánto resentimiento, cuánta amargura, cuánta insatisfacción por ese vacío de amor desde que fuimos concebidos!  Pero qué maravilloso es tener la medicina para tener ese sosiego, esa paz que tanto se anhela, de la que tanto se habla y de los tantos acuerdos de paz cuando las familias se siguen desgarrando, cuando en los trabajos hay tantas envidias y “se van serruchando el piso” para crecer yo, sin importarme si le pongo el pie encima al otro compañero. Cuántas envidias, celos, chismes, calumnias por personas con “esos vacíos de amor desde que fueron concebidas en el vientre materno”, hasta predicadores heridos y enfermos no contagian ese amor verdadero.

ORACIÓN DESDE EL VIENTRE MATERNO

Es llevar a cabo un paseo con Jesús hasta el momento en que nos engendraron nuestros padres.  Los psicólogos y los psiquiatras lo llaman regresión y lo hacen buscando la raíz de los males, de los problemas de las personas.  Si es cristiano haces el paseo con Jesús y ya no se llama regresión, sino “sanación desde el vientre materno”.  Es un caminar con Jesús hasta el momento en que nos engendraron nuestros padres. Para Jesús no hay distancia ni tiempo, El vive en “el eterno presente”, está por encima del tiempo y del espacio. Nos dice la Escritura: “Mil años en su presencia son como un ayer que pasó”.

Un día Jesús le dijo a Nicodemo que tenía que nacer de nuevo y le preguntó cómo podía entrar en el vientre de la madre (Juan 3).  Pues es una experiencia maravillosa el irse con Jesús hasta el momento en que nuestros padres se unieron y colaboraron con Dios para traer una nueva vida. Se puede hacer un paseo de sanación con Jesús.  Lo vamos a realizar en unos momentos.

Algunos ya están diciendo: empecemos esta oración de sanación.  Sin embargo, nos faltan dos capítulos importantes.

  1. HERIDAS DESDE EL VIENTRE MATERNO

Un capítulo es “los vacíos” y otro capítulo “las heridas”.  Al principio trabajaba las heridas, pero en estos últimos años estoy trabajando los vacíos primero y luego las heridas.

El 10 de diciembre de 1995 fue la primera experiencia desde el vientre materno en Puerto Plata, R. D.  Terminando un retiro de sanación doña Amelia, antes de regresar a Santo Domingo a la casa de la Anunciación donde vivía el P. Emiliano Tardif, me pide que ore por su hijo Bruno.  Le pregunto ¿por qué?  Me dice que le dan unos arranques donde le contesta: “no me diga nada, no me moleste, déjeme tranquilo” y eso me hace sufrir.  Yo lo veía amoroso cuando llegaba a su casa, pero no sabía de esos arranques de mal humor que hacían sufrir a su mamá.

Era la primera oración desde el vientre materno que hacía.  Nos unimos los tres y les dije que íbamos a hacer un paseo con Jesús hasta el momento que fue engendrado.  Pedimos luces al Espíritu Santo para hacer la oración.  Le pregunto: ¿Cuántos hijos tiene?  Me responde: 4.  Le digo: ¿el primero qué es?  Varón, me contesta.  Sigo: ¿el segundo qué es?  Varón me responde.  El tercero era él. Y la cuarta era mujer.  Le pregunto:  Cuando venía él en camino ¿qué quería?  Mujer, responde.  Siempre decía:  ropita rosada, canastita rosada y cuando nació cómo se sintió.  Desconsolada.  Le dije:  Ahí está la raíz, hay una herida de rechazo al sexo.  Vamos a pedirle que sane esa herida de rechazo.  Como era la primera vez fue rapidito:  Invité a Jesús para que nos acompañara hasta cuando fue concebido, que bendijera a sus padres y cada vez que escuchara ropita rosada era una herida que se abría y Jesús le daba al otro oído una palabra de sanación:  no tengas miedo Dios te quiere como eres varón. Cuando decía canastita rosada le abría una herida, pero Jesús le decía al otro oído:  no te preocupes, el plan de Dios para ti es que seas varón. Estábamos haciendo eso cuando abro los ojos y veo que a Bruno le están saliendo unos lagrimones.  Le pregunto ¿qué pasa? – Sentí algo en todo mi cuerpo.  Eso es sanación, le respondí.  Vamos a dar gracias a Jesús por la sanación que nos está dando. Continuamos hasta el momento en que nació y Jesús recibía al bebé hablándole:  no tengas miedo yo te amo y te acompaño.  Frente a la herida de rechazo del sexo Jesús le daba palabras de amor, de vida.  Fue algo rapidito, pero de gran valor por el testimonio.

El 15 de enero de 1996 cuando salíamos con el P. Emiliano Tardif (+ 8-6-99) y el diacono Evaristo Guzmán (+15-4-2005) para dar los retiros en Colombia y en Perú me llama por la mañana doña Amelia para decirme que a su hijo Bruno nunca más le dio esa cosa.  El 23 de febrero que iba a salir para Nagua a dar unos retiros me llama por la mañana doña Amelia diciéndome:  Padre, nunca más le volvió a dar esa cosa.  En marzo, vuelve a llamarme para contarme que desde ese 10 de diciembre 1995 nunca más volvió a decirle:  déjeme tranquilo, no me moleste.  Ya en mayo estábamos dando un retiro de parejas en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.  Y al otro hijo que nació le colocó:  José Leonardo.  De ahí ya tomé confianza al saber el poder sanador del amor de Jesús.  Una cosa era leer en los libros y otra vivir este testimonio y ese seguimiento tan lindo. Había una herida de rechazo al sexo y Jesús la sanó rapidito. Quién iba a pensar que esa reacción brusca con la mamá venía de la herida de rechazo del sexo que recibió en el vientre materno.  Esto es misterioso y misericordioso. Gracias Jesús, gracias.

En uno de los retiros en Santo Domingo R.D. una joven de 28 años nos daba el siguiente testimonio:  En el retiro del mes pasado hicimos la oración de sanación desde el vientre materno.  Nosotros somos 3 hermanos y soy la segunda.  Mi hermana mayor de 29 años y mi hermano menor de 25.  Al llegar a casa le pregunté a mi mamá:  cuando yo venía en camino qué quería: mujer o varón.  Me responde varón, ya que mi hermana era la mayor.  Ya habíamos hecho la oración de sanación desde el vientre materno en el retiro.  Resulta que desde pequeños siempre con mi hermano menor era pelea tras pelea.  En el carro en la parte de atrás mi hermana mayor se ponía en el centro porque de lo contrario la pelea era inmediata.  Yo nunca visitaba a mi hermano.  Pues Jesús me ha sanado tanto que este mes visité a mi hermano en su apartamento y me quedé a dormir una noche.  Ya se acabaron las peleas entre los dos.  Jesús me sanó esa herida desde el vientre materno que era la raíz de la pelea entre los dos.  Qué maravilloso es Jesús. Gracias Jesús.

Los niños escuchan en el vientre materno.  Por eso hay que hablarles, darles mucho cariño, ponerles la manito los papás y rezarle un Padre Nuestro, unas Ave Marías, bendecirlos, decirles que los aman.

Les digo que la mayoría de nosotros nacemos “de chepa”, “de chiripa”, de casualidad.  ¿Cuántos papás antes de tener la relación oran, bendicen sus cuerpos, le dan gracias a Papá Dios por ese momento de intimidad en el cual van a colaborar con Dios trayendo una nueva vida al mundo?  ¿Cuántos saben el día y la hora en que encargaron un bebé?  Entonces ese bebé nació sin ese cariño y está con ese vacío de amor no sé cuántos días o cuántos meses. Eso es muy grave, eso bloquea la personalidad y cometemos errores garrafales por no conocer esto tan sencillo, pero tan profundo.

En este momento algunas personas estarán pensando: ¿por qué tengo más cariño a mi papá que a mi mamá o viceversa por qué más cariño a mi mamá que a mi papá, por qué rechazo a mi papá o por qué rechazo a mi mamá?

Una servidora que oraba por los enfermos en la Casa de la Anunciación me contaba que quedó embarazada a los 42 años luego de tener su cuarto hijo 16 años antes.  El médico pediatra le aconsejó que abortara por la edad y su marido aceptó, pero ella dijo:  yo no aborto, yo tengo a mi bebé.  Hubo dificultades porque el marido no quería quedar viudo con 4 hijos.  Ella tuvo al bebé y un lindo bebé.  Cuando tenía 4 años jugaba la mamá con el pequeño y le contaba historias. Le dijo que había una familia linda que tuvieron un niño y se alegraron.  Luego tuvieron otro y se alegraron.  Tuvieron el tercer hijo y estaban muy contentos.  Seguía jugando y contándole que tuvieron el cuarto y estaban muy contentos.  Siguió la historia y le dice: tuvieron el quinto niño.  Y de una forma brusca e impetuosa el niño de 4 años le dice: “Y el papá no lo quería”.  ¿Quién le dijo eso de que el papá no lo quería?  Es que los niños escuchan desde el vientre materno.

Ahora están diciendo algunos de los lectores:  puede que mi problema, mi miedo, mi rechazo, mi resentimiento, mi ansiedad, mi depresión tenga su raíz en los vacíos de amor y en las heridas que traigo desde el vientre materno.

Sí, no te afanes, ya vamos a hacer una oración desde el vientre materno. Vamos a recibir ese amor de Papá Dios y vamos a ser lavados en la sangre de Cristo.  Esta oración la podemos hacer por nosotros, la pueden hacer papá y mamá por sus hijos.  Es algo bien sencillo y de gran poder.  Bendigamos al Señor Jesús porque sigue sanando de cerca, a distancia, orando por teléfono, celebrando la Misa por los enfermos, Misa retransmitida por radio o TV.  Jesús es libre para sanar heridas y corazones, cómo y cuándo EL quiere.

Todavía no hablaba de vacíos.  Eso es desde el 2017.  Qué experiencia más linda.  Luego dábamos los retiros y los testimonios llovían.  Qué alegría ver y oír los testimonios.

Nos disponemos a hacer un momento de Oración de Sanación como en los retiros. Puedes ir repitiendo. “Señor Jesús quiero que me acompañe hasta el momento en que me concibieron mis padres. Quiero bendecir a papá, quiero bendecir a mamá, y te pido que los bendigas Jesús, que bendigas esa relación amorosa de la cual soy su fruto.  Gracias Jesús por bendecirlos y llenarlos de tu amor para que yo sea fruto de tu amor.  Y cuando ese espermatozoide fecundó el óvulo y empieza mi existencia quiero Jesús que me tomes en tu mano bendita y me digas “te amo, te quiero, yo di la vida por ti”. Jesús me dice: No tengas miedo, no estás solo.  Nadie sabe que ya estás en este mundo, pero te tengo en la palma de mi mano y te doy calor, te doy cariño.  Gracias Jesús yo también te amo. Empieza ese dialogo de amor entre Jesús y yo.

Jesús me dice:  Vamos a hacer una caminada juntos.  Yo te llevo en la palma de mi mano y te acompaño en el útero de tu mamá.  Ahí te sostengo durante los nueve meses y te repito mucho: “No temas, yo estoy contigo, Yo di la vida por ti.  Y mientras nuestros padres se dan cuenta que hay alguien en su vida Jesús me sigue llenando de su amor, de su ternura y me sigue diciendo:  No temas yo estoy contigo y te acompaño, yo te amo.  Jesús nos sigue llenando ese vacío de amor de nuestros padres con su amor eterno hasta dar la vida por mí en la cruz.  Gracias Jesús, gracias Jesús.

Mientras me sostiene en su mano bendita y me habla llega el momento en que mamá se dio cuenta que hay alguien en camino.  Si se alegraron, Bendito sea el Señor Jesús que me contagian alegría y gozo.  Si se entristecieron y me contagiaron dolor, tristeza, rechazo ve hablándome Jesús:  No tengas miedo, tus papás no te aceptaron, te adelantaste y les dañaste sus planes, no importa el plan de Papá Dios es que estés en este planeta, alégrate que yo te amo.  Gracias Jesús.

Si eres una alegría en tu familia, Bendito sea el Señor Jesús.  Alábelo y dale gracias.  Si empezaste a ser un estorbo y tus padres te siguen rechazando y hasta empiezan a tener la tentación de abortar, son mal aconsejados, piensan en ir donde te maten, o toman cosas para matar el bebé. Jesús nos sigue diciendo:  no tengas miedo, aunque no te quieren y desean matarte Yo te defiendo y no te va a pasar nada, por eso estás vivo.  Gracias Jesús.

Si hubo una herida de rechazo del sexo:  querían mujer y venía varón o querían varón y venía mujer.  Frente a la herida al decir mujer o como el testimonio que daba.  Frente a esa palabra de rechazo Jesús nos dice al otro oído:  no te preocupes el plan de Dios es que seas varón, Dios te quiere hombre o te dice: no te preocupes el plan de Dios es que seas mujer. Y así muchas veces.  Gracias Jesús por sanar tantas heridas de rechazo al sexo.

Nota:  El método natural Billings es maravilloso y pueden los esposos ponerse de acuerdo y elegir el sexo.  Método natural aprobado por la OMS desde 1960.  Es más fácil encargar mujeres que hombres, por eso abundan más las mujeres.  Tengo un testimonio muy lindo de un médico de San Gabriel-Ecuador que con la conexión que le hice con mis profesores Dr. Washington Villacrés y + Magdalena Cajiao de Villacrés.  En recuerdo le colocaron al niño el nombre de Fabián Leonardo. Ellos tenían dos niñas y querían el niño.

Y así seguimos haciendo la oración hasta nacer y cómo Jesús recibe el bebé.  Si traes una herencia de enfermedad ahora dile a Jesús que la lave con su sangre preciosa.

El último testimonio fue la sanación de un niño que sufría del corazón y la abuelita y la mamá en el retiro de sanación desde el vientre materno de julio del 2018 Jesús lo sano a Antony y el médico no le encontró el soplo.  Bendito sea el señor Jesús.

  1. EL ABORTO

Este es un nuevo capítulo que estoy haciendo en la oración desde el vientre materno.  Con la experiencia que Jesús me va dando he descubierto el problema tan grande cuando se ha abortado.  El vientre queda contaminado, es como un cementerio, con “un espíritu de muerte”, que afecta a la mujer.  Por eso se confiesan una y otra vez de ese pecado.  No quedan tranquilas.  Hay que hacer la oración de “sanación de abortos”.

El vientre queda contaminado y el otro hijo que nace, nace en un cementerio.  Esto es fuerte, pero es una realidad.  Vamos a hacer esa oración de los abortos también. En el folleto 17 hablo del “Sicario silencioso”, donde doy los pasos para la sanación de abortos y una orientación para después de los abortos.

 

Este artículo está incompleto y va a salir en el libro de “Sanación Interior” que estoy escribiendo donde recogeré los artículos que tengo de Colombia y los que escribí en R. Dominicana.  Los bendice el P. Leonardo Roa Torres, Casa de Oración “María Reina de la Paz”,Cra. 4 # 18-47  Tel 259 1547 /+57 3115593380

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